Política Agraria y Desarrollo Rural

La Mujer Rural siendo reconocida como una de las principales responsables de la productividad básica del contexto rural en especial en la agricultura, no es reconocida en la contribución económica del país.

Dentro del contexto rural, encontramos que las mujeres campesinas ejercen mayor rol en cuanto a los hombres en las labores de crianza, labor domestica y labores productivas. Quiere decir que dedican muchas horas del día en cuidado de los integrantes de la familia, preparación, trabajo de la tierra y cosecha, cuidado de animales y en muchas ocasiones la comercialización de estos productos y adicionalmente la participación en espacios sociales y en su comunidad.

Es importante reconocer su labor de gran importancia al aporte de la economía y desarrollo del país. Siendo necesario el propender por la lucha y legitimidad de sus derechos a una mejor condición de vida.

Para esto la construcción de políticas deben enfocarse para que los instrumentos o recursos básicos que beneficien y mitiguen la situación marginal de la mujer rural colombiana sean reales y no se queden en el discurso de los que se debería hacer pero no en la realidad.

Frente al acceso a la tierra con base en los artículos 64, 65 y 66 de la Constitución Política de Colombia, el Estado debe garantizar el acceso real a los derechos de dominio, restitución, libre goce y uso de la tierra por parte de las mujeres rurales, la redistribución en equidad y demás derechos inherentes, que garanticen un desarrollo integral de las mujeres, con respeto y observancia de la seguridad, soberanía y autonomía alimentaria dentro los límites de un comercio justo y un reconocimiento pleno del aporte de la economía campesina en el desarrollo del país.

Frente al financiamiento una política pública de financiamiento preferencial para las pequeñas y medianas productoras del sector rural que requieran crédito, en concordancia con el Art. 5 de la Ley 731-2002:

Establecer, con recursos no reembolsables, acciones que favorecezcan a las mujeres de bajos recursos, a las afectadas por las distintas formas de violencia, a las familias campesinas de bajos ingresos que no tienen acceso al sistema financiero por la pérdida de su patrimonio, a las jóvenes rurales para el desarrollo de proyectos productivos integrales auto-sostenibles que mejoren sus condiciones de vida y afiancen su identidad, arraigo y permanencia en el campo.
• Asignar por lo menos el 2% del presupuesto anual del Ministerio de Agricultura al Fondo de Fomento para las Mujeres Rurales – FOMMUR y destinar el 90% de este a la inversión directa en las mujeres rurales.
• Destinar al menos el 50% del total de los recursos del Programa Agro Ingreso Seguro – AIS al financiamiento en capital semilla para los proyectos productivos, vivienda rural digna, comercialización y capacitación, liderados por las diversas formas organizativas de las mujeres rurales.
• Asignar recursos para garantizar la planificación subsidiada de los proyectos productivos, para superar la mayor barrera de acceso al crédito para las mujeres rurales.

Frente a la Producción, tecnología y comercialización:

  • Diseñar una política de equidad de género con las organizaciones de mujeres rurales que fortalezca a la economía campesina y a la producción nacional y garantice la soberanía, autonomía y seguridad alimentaria favoreciendo el mercado interno.
  • Priorizar la inversión en agricultura, reconociendo la importancia de la producción a pequeña escala, incentivando a los pequeños agricultores y a las mujeres campesinas, indígenas y afro descendientes en la mejora de su productividad de manera sostenible.
  • Debemos seguir en la construcción y el cambio que necesitan nuestras mujeres rurales colombianas.